Think different

Cuando el pasado jueves al encender el ordenador leí la noticia de que Steve Jobs había muerto me quedé consternada. Eran solo las 8:15h de la mañana y me encontraba en mi habitual lucha contrarreloj por no llegar tarde al trabajo. La verdad es que no me había levantado de muy buen humor pensando en el día me esperaba y sin embargo al otro lado del charco, una luchador nato que se había enfrentado a peores situaciones que la mía acababa de perder su última batalla. En aquel momento me di cuenta de la negatividad de mis pensamientos. Quizás había llegado el momento de dejar de pensar qué esperaba de la vida para dejar paso a qué esperaba la vida de mí.

De repente me acordé de una de las frases que había leído una vez de Steve Jobs: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Si la respuesta es “No” durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.” Pensé en lo fácil que sonaban estas palabras pronunciadas por el cofundador de Apple y el máximo accionista individual de The Walt Disney Company . Pero me olvidaba que sus éxitos nadie se los había regalado. Quizás la única suerte que tuvo, si es que se puede llamar así, es que supo lo que amaba.

El difícil camino de Steve Jobs empezó antes de que él naciera. Su madre biológica decidió darle en adopción a una familia que en el último minuto prefirió tener una niña, convirtiéndose así en un niño no deseado. Fue de este modo como pasó a ser adoptado por unos padres, que contra los deseos de la madre biológica, no tenían estudios universitarios.

Más adelante a los 30 años, después de haber fundado Apple fue echado de su propia compañía. Pero aquí no acabarían los infortunios de su vida. En 2004 le diagnosticaron un cáncer de páncreas que casi acaba con su vida.

Pero a pesar de todo ello nunca dejó de luchar en busca de sus sueños. No creo que Steve fuera de estos tipos que se lamentan pensando en lo que les espera, sino más bien de los que cogen las riendas de su vida sabiendo a donde quieren llegar.

Estoy segura que a lo largo de su vida pocos fueron los días en los que se levantó y mirándose al espejo se dio un “NO” por respuesta.

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Una experiencia, una idea y un consejo

El jueves pasado acudí por primera vez a uno de los encuentros que el Instituto de Iniciativa de Emprendedores de ESADE junto con el Club de Emprendedores e Inversores ESADE Alumni organizan para favorecer el networking entre todos aquellos que compartimos una misma inquietud.

Allí tuvimos la oportunidad de escuchar la experiencia, los consejos, las anécdotas y las advertencias de Juan Margenat, fundador de Plan B!

Lo primero que nos contó acerca de la emprendeduría fue su experiencia como fundador de Weekendesk Iberia (Bongo), una empresa dedicada a vender regalos experienciales dentro de unas cajas, que más tarde fue adquirida por Smart & Co y hoy es conocida con el nombre de Smartbox. Esta introducción le permitió darnos su primer consejo: firmar el pacto de accionistas desde el primer día.

En segundo lugar, nos habló de la situación de este sector: quienes son los principales competidores, las pocas ventajas diferenciales de unos y otros, hacia dónde se predice que evolucionará y el porcentaje de ventas que se realizan según los diferentes canales. Además también nos animó a estudiar la idea de desarrollar algún tipo de negocio que garantice la intermediación ágil entre el cliente y aquellos hoteles medianos que aún no disponen de Internet y no actualizan sus reservas.

Durante la conferencia también nos comentó cuales son las características que valora a la hora de invertir en nuevos negocios. Pero lo que más me impresionó de su charla es que a pesar de los momentos duros que ha vivido como emprendedor, nos animó a lanzarnos a la aventura y a perderle el miedo al fracaso. Tal y como él dijo: “Hoy en día, al emprender no arriesgas tanto y por el contrario puedes llegar a ser dueño de ti mismo.”

 Gracias Juan.

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¿A dónde vas?

Como muchas otras empresas, Airbnb nació con la finalidad de solucionar un problema. Pero para conocer un poco más la historia tenemos que viajar al año 2007.

Joe y Brian, antiguos alumnos de la Escuela de Diseño de Rhode Island, sabían de la existencia de una conferencia que se iba a llevar a cabo en San Francisco, su ciudad. Como también sabían que las habitaciones de los hoteles cercanos habían sido reservadas. Así que pensaron alquilar su casa junto con un delicioso desayuno y una inmejorable compañía. Lo que no sabían es que estaban asentando las bases de su negocio.

Poco después, este dúo se convirtió en un trío, con la entrada Nathan Blecharczyk, y los tres se embarcaron en un camino para cambiar la forma en que las personas viajan. Nacía Airbnb una empresa que se dedica a ofrecer una gran variedad de alojamientos en más de 16.000 ciudades en 186 países.

Tal y como ellos mismos dicen, “Airbnb es la manera más sencilla para que las personas puedan mostrar sus lugares a un público de millones de personas, y para encontrar el lugar indicado en cualquier parte”. Además, al facilitar las reservas y transacciones financieras, Airbnb hace que el proceso de publicación o reserva sea realizado sin esfuerzo y de manera eficiente.

Hoy, la comunidad de esta empresa está compuesta por usuarios apasionados y con ganas de explorar y enriquecer el mundo compartiendo todos los rincones de la Tierra.

Y tú,  ¿Ya sabes adónde vas a ir?

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A contracorriente

Hace un año recordé uno de los acontecimientos que marcó mi forma de aprender a enfrentarme a las dificultades adversas. Una de las primeras lecciones que aprendí con solo 5 años y que hoy con 28 sigo intentando aplicar siempre que lo necesito.

Todo empezó en una clase de gimnasio. Por aquel entonces una de mis asignaturas favoritas junto con dibujo y plástica. En un momento dado, entre volteretas y verticales, el profesor propuso un juego que consistía en cruzar un río imaginario. Para ello, contábamos con unos cubos de madera colocados estratégicamente que debíamos ir saltando uno tras otro. La única regla a seguir para ser el ganador era mantenerse siempre encima de uno de estos cubos.

Como era de suponer la primera ronda la pasó toda la clase. Había suficientes cubos como para que incluso el más patoso lo consiguiera sin dificultad. Pero pasada la primera vuelta, el profesor sacó uno de los cubos que estaba en medio. Esta vez el camino seguía siendo fácil de cruzar pero ya había que esforzarse un poco más. Tras esta segunda ronda, el profesor volvió a retirar otro cubo ensanchando el espacio entre los dos primeros y el último.

Esta vez pocos consiguieron llegar al otro lado y además, a medida que lo íbamos intentando, a causo del impulso los cubos iban separándose cada vez un poco más.

Recuerdo que llegó un momento que era evidente que ni el más alto, ni el más ágil, ni el más fuerte de la clase iban a conseguir llegar al otro lado. Pero entonces, una de las niñas de la clase hizo algo que nadie esperaba. Saltó del primer cubo al siguiente, se giró, cogió el primero y lo colocó en medio de aquel vació que nadie conseguía saltar.

El juego ya tenía ganador. 

Desde aquel día, antes  cruzar cualquier “río” miro las piedras que hay a mi alrededor antes de dejar que se me lleve la corriente.

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¡Ahorra o nunca!

De entre todas las tareas domésticas habidas y por haber,  hay quienes le tienen fobia a la plancha, otros a la lavadora, al lavavajillas, a la aspiradora, a la fregona, a las paellas, al cambio de sábanas y así podría ir citando todas y cada una de ellas. En mi caso, no tengo la menor duda de que mi gran cruz es la de hacer la compra.

De modo que todos aquellos que os hayáis sentido identificados conmigo ¡Disfrutad de este post!

Hoy os quiero hablar de Carritus. Un portal de Internet que agrega la oferta de diferentes grupos de distribución para que los usuarios puedan realizar sus compras online con importantes ahorros con tan solo unos cuantos clics.

El proceso de compra es tan sencillo como que una vez dentro de la web, el usuario introduce su código postal para empezar a comprar y comparar los precios de los productos de cualquiera de los supermercados que operan online cerca de su zona.

A continuación, tan solo tiene que ir seleccionando la categoría de alimentos que quiere comprar, y como haría si estuviera en un supermercado, comparar precios y productos hasta elegir los que le interesen. Además, durante el proceso de compra, el usuario puede ir revisando un apartado dedicado a las ofertas para descubrir las que están vigentes.  Por otro lado, otra de las ventajas de Carritus es que una vez realizada la primera cesta de la compra, el usuario puede guardar la lista para las siguientes compras que quiera realizar.

Finalmente, para los que incluso nos cuesta hacer la lista, Carritus ofrece la opción de hacerla mediante un planificador de menús de hasta un máximo de cuatro semanas, teniendo en cuenta parámetros como el número de personas, el sexo, la edad, la preferencia de  carne o pescado, la calidad de los productos, el precio o  incluso si necesitamos un menú vegetariano o para celíacos.

¡Ah! Por si se me olvidaba y todo esto es gratis.

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G R A C I A S

Uno de los vicios que tengo antes de escribir cualquier cosa, pasa por hacer una lista de todo lo que quiero contar. Hay días que tengo tantas ideas en la cabeza que en lugar de palabras anoto frases o incluso párrafos que cualquier otra persona que lo leyera pensaría que está escrito en otro idioma. Sin embargo, otras veces, aparece el pánico de la hoja en blanco y aunque tenga claro lo que quiero transmitir me cuesta teclear la primera letra de esta lista de palabras que espero convertir en un texto más o menos legible. Hoy es un día de esos.

De las palabras que he acabado anotando, entre delete y salvapantallas, están: optimismo, positivismo, inquietud, proximidad, constructivismo, ilusión (3 veces) y algunas otras más que eludiré para no hacerme aburrida.

Seguramente os habréis dado cuenta que de todas estas palabras citadas no hay ninguna con connotaciones negativas. A mi también me ha sorprendido gratamente, percatarme de todo lo bueno que tiene la persona de la que hoy os quiero hablar.

Gracias Ángela.

Al principio, cuando pensé en la idea de contaros acerca de esta amiga por la cual siento una gran admiración por su valentía, constancia y sobre todo positivismo, lo primero que me vino a la cabeza fue hablar de la empresa que fundó hace poco más de medio año y que ya cuenta con más de 3.500 seguidores en Facebook y numerosos encargos. Me pareció un ejemplo inspirador para todas aquellas personas que en algún momento de su vida quieran lanzarse a la aventura. Sin embargo, luego al darle vueltas, me di cuenta que sus éxitos no son solo fruto de su talento incuestionable como diseñadora gráfica, sino sobre todo de la  ilusión que pone en todo lo que hace tanto en el terreno profesional como personal.

De nuevo, descubrí, como al igual que en tantos otros casos, de nada sirve el talento sin actitud. Y es  que seguramente si no hubiera puesto la ilusión que empeñó en uno de sus proyectos personales, no habría descubierto que aquello que estaba diseñando acabaría convirtiéndose en la base de su negocio.

Por eso, al mirar las creaciones de Ángela, pienso que su fórmula secreta no radica tanto en su técnica sino en el optimismo que es capaz de transmitir a través de una hoja de papel, una galleta, o cualquier otro objeto que tenga la suerte de ser transformado por sus manos.  Un positivismo contagioso y 100% natural propio de su forma de entender el mundo.

Gracias Angi por haberme demostrado que los cambios son posibles, que no hay decisión que no pueda deshacerse, que la felicidad depende de uno mismo, que ni todo es tan bueno en los mejores momentos ni tan malo en los peores, que los detalles alegran no solo a  quienes los reciben sino también a quienes los dan y que levantarse a las 7:00h de la mañana para ir al gimnasio, creedme, es posible.

¡Gracias!

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Live music and look for passion

Si eres un apasionado de la música lo más seguro es que hayas oído hablar de Anthony Volodkin. Sea o no afirmativa tu respuesta, espero poder contarte algo que aún no sepas o por lo menos que sea de tu interés.

Quizás, al leer el nombre de Volodkin hayas imaginado un pianista de grandes manos y movimientos rápidos. Un pianista con cara de niño y despreocupado capaz de tocar la partitura más complicada que se pueda llegar a escribir.  Sin embargo, aunque el protagonista de estas líneas es un genio de la música, su mayor éxito ha sido la creación de The Hype Machine.

Creada en 2005, esta empresa independiente ubicada en Brooklyn, NY, se encarga de realizar un seguimiento de blogs centrados en la música, seleccionando el mejor contenido que luego comparte con los demás internautas. Pero las razones por las que The Hype Machine destaca entre sus seguidores son muchas: Recopila canciones de todo el mundo minuto a minuto, lo hace sin temática o estilo específico con una redirección a la página de origen que permite no sólo encontrar a nuevos grupos, sino también acceder a los blogs que se adaptan a estos gustos.

La compañía empezó como un experimento de Anthony Volodkin, no sin dificultades,  debido a los pocos ingresos que tenía por contratar a alguien que construyera su website. Sin embargo, este joven emprendedor consideró que si realmente quería llevar a cabo su idea debía hacerlo por su cuenta. Y así lo hizo.

Por aquel entonces Volodkin era estudiante de segundo curso de Ciencias de la Informática  en la Universidad de Hunter y aprovechaba los intermedios de clase para ir dotando de contenido a su site.

En el verano de 2005, Volodkin quiso recibir feedback acerca de lo que estaba creando, así que envió su link a varios pioneros de la industria musical entre los cuales estaba Lucas Gonze, fundador de WebJay, una comunidad de lista de reproducciones que un año más tarde adquiriría Yahoo. La respuesta no se hizo esperar y a los pocos días, Volodkin se encontró que  gran parte de las personas con las que había contactado habían posteado en sus blogs un link vinculado a The Hype Machine. De modo que sin quererlo, la empresa de este joven emprendedor fue lanzada al mercado sin aún estar consolidada. Pronto, Volodkin se conviritó en uno de los personajes más populares de Internet. Sin embargo, pese a las buenas críticas recibidas no le resultó fácil encontrar inversión.

Hoy, The Hype Machine cuenta con un equipo de siete personas y más que una simple página web, es el gran megáfono de los melómanos 2.0.

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